LA PREINVERSIÓN O LA ESTRUCTURACIÓN DE PROYECTO

Abstract: Con el fin de garantizar que las inversiones resulten provechosas para sus propietarios (públicos o privados) y, desde luego, para la comunidad, es preciso estudiarlas y analizarlas cuidadosamente antes de movilizar recursos hacia su realización. A través de un procedimiento juicioso conocido como “estructuración de proyectos” o ”preinversión”, que es el primer eslabón de la cadena, del ciclo del proyecto (preinversión, ejecución, operación y evaluación expost), que se enmarca en un concepto más amplio de “planeación”, se aspira orientar la utilización adecuada de los escasos recursos dedicados a la inversión, en busca de objetivos concretos de crecimiento económico y social.

   Dado que la inversión nacional no es más que la suma de las inversiones individuales ubicadas en las distintas regiones y sectores económicos, es preciso acercarnos al contexto microeconómico de la inversión; en efecto, la instalación de factorías, la construcción de infraestructura, la producción o importación de equipo y maquinaria, la puesta   en marcha de servicios de educación o salud o comunicaciones, el impulso a las expresiones culturales, etc., que son decisiones independientes de invertir, generan incremento en la tasa de inversión nacional. Es importante explicitar la sinergia mutua que liga al crecimiento económico y el bienestar de las comunidades con los esfuerzos de inversión, sin duda, mejoran la calidad de vida de las comunidades y apuntalan mejores índices de desarrollo claramente manifiestos en la tasa de empleo, productividad, crecimiento y alfabetismo. Al mismo tiempo podemos afirmar que la capacidad de crecimiento de una economía no depende exclusivamente de la dimensión de la inversión, sino también de su calidad. Por esa razón, los gobiernos nacionales, regionales, locales e institucionales y la diligencia privada deben poner especial atención y priorizar a sectores estratégicos que, como la educación, la salud y la infraestructura social y física, constituyen los pilares del desarrollo. Se precisa entonces contar con instrumentos idóneos que permitan identificar las propuestas de inversión o desarrollo y seleccionar aquellos que garanticen mayor crecimiento económico y bienestar social.

Por lo tanto, para reclamar calidad en la asignación de los recursos se requiere mayor información sobre la rentabilidad financiera, económica, social y ambiental de cada proyecto, que permita diseñar políticas y procedimientos que prioricen las inversiones en función de dichas rentabilidades.

      La fase de preinversión corresponde a todos los estudios que se precisa adelantar antes de tomar la decisión formal de canalizar recursos hacia algún objetivo particular; esta etapa incluye identificación, selección, formulación, evaluación ex ante y negociación.

  • La identificación, se fundamenta en la explicación causal de los aspectos principales de un problema, carencia, limitación o necesidad y el planteamiento de las posibles alternativas de solución, también la forma como se puede aprovechar una oportunidad en un entorno propicio.
  • Dado que los recursos son insuficientes para atender la ingente cantidad de necesidades o dar respuesta eficaz al sinnúmero de oportunidades sospechadas o descubiertas, se precisa un proceso riguroso y experimentado que permita ponderar cada propuesta y facilitar su priorización para seleccionar entre muchos los que mayor valor agreguen a la empresa, a la economía y a la sociedad.
  • Los proyectos seleccionados son sometidos a la fase de formulación que no es otra cosa que la organización en forma sistemática de todos los aspectos de diferente índole (entorno, mercado, técnico, organizacional, jurídico, institucional, ambiental y financiero), que son la base para la estructuración de los flujos de caja, necesarios para aplicar los criterios de evaluación.
  • El estudio de preinversión o estructuración, se constituye en el instrumento idóneo para ofrecer el proyecto a potenciales inversionistas, financiadores y autoridades, lo que permite iniciar un proceso de negociación donde el mejor argumento estará dado por la calidad, rigor y confianza en los estudios allí contenidos; en efecto, este documento deberá soportar todos los interrogantes, acotaciones y precisiones que soliciten las personas naturales o jurídicas que se interesen en el proyecto. No se trata exclusivamente de elaborar con rigor los diferentes estudios, también es preciso poner especial atención a la presentación del documento y las ayudas que puedan mejorar la percepción de terceros interesados.  Los “planes de negocio” que se elaboran como resúmenes ejecutivos mejorados de los estudios de preinversión, se constituyen en la herramienta idónea para visualizar y acercar la propuesta o proyecto a ocasionales inversionistas y demás agentes de interés.
  • La inversión o ejecución es básicamente una etapa temporal (con comienzo y fin) de movilización de recursos tanto humanos como financieros, logísticos y físicos, con el propósito de garantizar los medios idóneos para el cumplimiento posterior del objetivo social del proyecto. Se trata, pues, de un proceso de transformación que utiliza diversos insumos para entregar una nueva capacidad instalada, que pueden ser las instalaciones de una fábrica; un embalse para riego; el diseño de una campaña de vacunación masiva; el montaje de una planta termoeléctrica para atender las necesidades de energía  para el desarrollo de una región; la construcción, dotación y equipamiento de un hospital regional; la celebración de un evento artístico, cultural o deportivo; el tendido de un oleoducto o gasoducto, etc., en fin, la dotación de una nueva capacidad instalada lista para operar al servicio de la actividad económica. Es  de tal dimensión e importancia esta etapa que se ha diseñado y articulado un andamiaje organizativo de singular relevancia denominado gerencia o administración o dirección de proyectos.

  • La etapa de operación corresponde a una actividad permanente y rutinaria encaminada a la producción de un bien o a la prestación de un servicio; es la etapa, repetimos, en la cual se cumple el objetivo social y económico buscado por el proyecto. Es bien importante observar cierta mutación, puesto que el proyecto, dada  su condición de temporalidad, se transforma en una empresa en operación que, obviamente, derivado de la necesidad de garantizar su permanencia, continuidad y sostenibilidad a través del tiempo, exigirá un formato diferente de organización. Es el modelo denominado genéricamente gerenciamiento de empresas que transita por cuatro fases: planeación, operación, seguimiento y control,  y revisión. La planeación que determina el curso de acción a seguir, la operación que es la traducción del plan a los hechos concretos, y el seguimiento y control que corresponden a la verificación de que lo ejecutado esté en armonía con lo planeado, de lo cual puede resultar la revisión de los planes y la corrección de las acciones.
  • Por esa razón, los proyectos en operación son objeto de análisis con el fin de contrastar si los planteamientos y expectativas resultantes del estudio de preinversión se dieron en la ejecución y si se están presentando en la operación; con el fin de verificar la bondad de los instrumentos de captura, procesamiento y análisis de la información y los mecanismos de decisión y negociación utilizados, esto corresponde a la llamada evaluación expost. Todo proyecto en cualquier etapa de su ciclo deja claros preceptos y recomendaciones para futuros  emprendimientos.

Quizás el “estructurador de proyectos o gestor de proyectos” es el profesional que más valor agrega a la economía. En efecto, cuando descubre una idea ingeniosa o interesante, la elabora, la dimensiona y la valora, origina información y construye argumentos que le permiten visualizarla y recomendarla entre agentes de interés, públicos o privados, nacionales o internacionales. Si se decide ejecutar el proyecto, se crea valor al disponer más adelante de una nueva capacidad instalada disponible para la producción de bienes o prestación de servicios. En la medida de su operación va asegurando valor para los propietarios y, obviamente, para la comunidad al disfrutar de un nuevo bien o servicio. Las lecciones aprendidas y las mejores prácticas derivadas de la evaluación expost, corresponden también a un valor agregado que la sociedad recibirá a través de proyectos futuros. Se trata de un profesional o una organización con altas calificaciones técnicas y éticas, con sensibilidad social, además de una formación sólida con conocimientos y enlaces en el sector o región donde se insertará el proyecto.

Son muchos los proyectos productivos, de seguridad alimentaria, de inversión social e infraestructura física, de educación hacia la población más vulnerable, de comercialización de productos agrícolas, de servicios públicos, de saneamiento bási co y ofertas de agua potable a la población rural, de investigación y desarrollo tecnológico, de expresiones culturales, de reasentamientos de las comunidades desplazadas por la intolerancia de las fuerzas oscuras nacidas en la ausencia e indolencia del estado, etc., que se necesitan para disminuir los índices de desempleo e inseguridad y generar capacidad de demanda e impulsar el crecimiento de nuestras economías en términos de eficiencia y equidad. Por esa razón, estamos seguros que el conocimiento y aplicación de conceptos y herramientas propias de la “preinversión” serán esenciales en la formación de «estructuradores de proyectos» y emprendedores de empresas de América Latina y del Caribe, con sensibilidad  local y visión global, que movilicen recursos y voluntades, que a manera de modernos alquimistas puedan convertir los sueños y las ideas productivas en realidades contundentes al servicio y disfrute de nuestras comunidades.

Dado que los gestores o promotores de proyectos deben auscultar estudiar y analizar  numerosos documentos físicos y digitales, cabe anotar el peligro que corren con el abuso de la inteligencia artificial (IA), cuyo propósito de sus creadores no debió ser otro, que facilitar las tareas rutinarias y repetitivas que se surten en el ejercicio de cualquier oficio, y no ponerse al servicio de la falsedad y tergiversación, que desborda sin control  las redes sociales, que oscurece la verdad científica o evidencia empírica responsable.   
Tomado contextualmente del libro La Preinversión o Estructuración de Proyectos (2026) de Juan José Miranda M.

Más Noticias